A muchas personas les pasa lo mismo: hacen su visual board con entusiasmo, lo colocan en un lugar visible… y con el tiempo se vuelve parte del fondo.
No porque esté mal hecho, sino porque nadie nos explicó cómo
usarlo más allá de mirarlo.
No es falta de constancia,
es falta de conexión.
Un visual board no tiene que decirte exactamente qué lograr.
Puede servir para algo más simple —y más honesto—: recordarte qué
quieres priorizar, cómo quieres sentirte y qué ritmo quieres
llevar.
Cuando lo usas con intención, deja de ser una tendencia bonita y se
convierte en una guía silenciosa.
No exige ni presiona.
Solo te acompaña y te devuelve al centro cuando lo necesitas.
Y tal vez ahí está la clave:
no usarlo como una lista de metas, sino como un recordatorio cotidiano.
Si resuena contigo esta idea, aquí te
dejo una forma sencilla de crear tu propio vision board con intención, sin
complicarlo.
🧭 Cómo crear un vision board con intención
(paso a paso)
No necesitas materiales especiales.
Puedes usar un tablero, cartulina o corchógrafo; esa será la base de tu visual
board.
1. Empieza con una pausa
Antes de buscar imágenes, detente un momento y pregúntate:
¿cómo quiero sentirme?, ¿qué quiero cuidar?, ¿qué necesito recordar más
seguido?
No busques respuestas perfectas, busca respuestas honestas.
2. Elige una intención
En lugar de muchas metas, elige una sola intención que guíe todo.
Puede ser una palabra, una emoción o una idea: calma, enfoque, disfrute,
creatividad.
Esa intención será tu punto de referencia.
3. Selecciona pocas imágenes
No llenes el tablero.
Elige imágenes, colores o palabras que realmente te digan algo a ti, no lo que
“debería” estar.
A veces una sola imagen es suficiente.
4. Arma tu visual board sin exigir perfección
Coloca las imágenes como te nazca.
No tiene que verse perfecto ni terminado; lo importante es que tenga sentido
para ti.
Este proceso también es parte del mensaje.
5. Colócalo en un lugar visible
Ponlo donde puedas verlo con frecuencia,
no para presionarte, sino para recordarte tu intención cuando lo necesites.
6. Revísalo y ajústalo con el tiempo
Un vision board no es algo fijo.
Puedes cambiar imágenes, quitar otras o simplificarlo a medida que avanzas.
7. Úsalo como brújula, no como regla
No está para cumplirse al pie de la letra.
Está para acompañarte mientras decides, cambias y eliges tu ritmo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario